2026-01-11 00:37:00
Las Stablecoins se han consolidado como el principal vehÃculo de la actividad ilÃcita dentro del ecosistema cripto, de acuerdo con el más reciente Reporte de Criptocrimen 2025 elaborado por la firma de análisis blockchain Chainalysis. Aunque estas criptomonedas fueron creadas para ofrecer estabilidad y facilitar pagos digitales, hoy concentran la mayor parte de las transacciones vinculadas a delitos financieros a nivel global.
El informe revela que las stablecoins representaron 84% del volumen total de transacciones ilÃcitas registradas en 2025, una cifra que refleja un cambio significativo en las dinámicas del crimen digital y plantea nuevos retos para reguladores, instituciones financieras y plataformas tecnológicas.
Qué son las stablecoins y por qué atraen a redes criminales
Las stablecoins son criptomonedas respaldadas por activos tradicionales, como el dólar estadounidense u otros instrumentos financieros, lo que les permite mantener un valor relativamente estable frente a la volatilidad tÃpica del mercado cripto.
Chainalysis explica que precisamente estas caracterÃsticas —estabilidad de precios, alta liquidez y facilidad para realizar transferencias transfronterizas— las convierten en herramientas atractivas para operaciones financieras ilegales de gran escala. A diferencia de otras criptomonedas, las stablecoins permiten mover grandes sumas sin la incertidumbre de fluctuaciones abruptas, lo que facilita el lavado de dinero y el financiamiento de actividades prohibidas.
Además, su integración en múltiples plataformas y redes blockchain ha ampliado su alcance, permitiendo que sean utilizadas de forma rápida y eficiente en distintos paÃses.
El crecimiento del criptocrimen no domina al mercado
A pesar de los datos alarmantes, el reporte subraya un punto clave: la actividad ilÃcita sigue siendo una fracción marginal del mercado cripto total. Aunque la proporción de transacciones ilegales aumentó ligeramente respecto a 2024, se mantiene por debajo del 1% del volumen global, lo que indica que la gran mayorÃa de las operaciones con criptomonedas continúa siendo legÃtima.
Este matiz es relevante para evitar generalizaciones que asocien a todo el ecosistema cripto con prácticas delictivas. Chainalysis insiste en que el problema no radica en la tecnologÃa en sÃ, sino en su uso por parte de actores maliciosos.

Profesionalización del delito con criptomonedas
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la creciente profesionalización de los delitos financieros basados en blockchain. Según Chainalysis, las organizaciones ilÃcitas ya no actúan de forma improvisada, sino que operan infraestructura en cadena a gran escala.
Estas redes criminales utilizan sistemas sofisticados para:
- Apoyar organizaciones transnacionales
- Facilitar la adquisición de bienes y servicios ilegales
- Lavar activos obtenidos de manera ilÃcita
- Evadir sanciones económicas internacionales
El reporte destaca que este nivel de sofisticación representa un desafÃo creciente para las autoridades, que deben adaptarse a un entorno digital cada vez más complejo.
Cifras récord en flujos ilÃcitos durante 2025
De acuerdo con las estimaciones de Chainalysis, las direcciones vinculadas con actividades ilÃcitas recibieron al menos 154,000 millones de dólares en 2025, lo que representa un incremento anual de 162%.
Este aumento estuvo impulsado principalmente por un crecimiento de 694% en los fondos recibidos por entidades sancionadas, reflejando cómo las stablecoins se han convertido en una vÃa para eludir restricciones financieras impuestas por gobiernos y organismos internacionales.
Incluso si estos flujos se hubieran mantenido al mismo nivel que el año anterior, 2025 ya habrÃa marcado un récord histórico en delitos relacionados con criptomonedas, debido al crecimiento en casi todas las categorÃas ilÃcitas analizadas.
Regulación y vigilancia como respuesta al problema
El protagonismo de las stablecoins en el criptocrimen reaviva el debate sobre la necesidad de mayor regulación y supervisión en el sector. Expertos coinciden en que el reto consiste en equilibrar la innovación financiera con mecanismos eficaces de prevención y detección de delitos.
Herramientas de análisis blockchain, cooperación internacional y marcos regulatorios claros se perfilan como elementos clave para limitar el uso indebido de estos activos sin frenar su adopción legÃtima en pagos, remesas y finanzas digitales.

Las stablecoins han pasado de ser vistas únicamente como una solución de estabilidad dentro del mercado cripto a convertirse en el principal canal de la actividad ilÃcita en 2025, según Chainalysis. Sin embargo, el reporte también deja claro que el criptocrimen sigue siendo minoritario frente al volumen total de transacciones. El desafÃo para los próximos años será contener el uso criminal de estos activos sin socavar el potencial innovador de la tecnologÃa blockchain ni su creciente papel en la economÃa digital global.





