2026-02-19 20:44:00
Helistar, una compañía familiar fundada por un expiloto de la Policía, pasó de atender el sector petrolero con dos helicópteros a operar más de 40 aeronaves y un Gulfstream 500 para vuelos ejecutivos de alto perfil.
Cuando el equipo de un artista de talla global solicitó una cotización a Helistar para una gira internacional, la propuesta fue la más alta entre cinco operadores. La diferencia -recuerda Orlando Andrés Cabeza Abril, director comercial de la compañía- superaba el millón y medio de dólares frente a la opción más económica.
La gira comenzó con otro proveedor. En el primer trayecto, la aeronave presentó una situación técnica que obligó a realizar un aterrizaje preventivo.
No hubo heridos, pero el incidente llevó al equipo a revisar la operación aérea contratada. Días después, Helistar asumió la operación restante de la gira bajo los términos inicialmente cotizados.
La anécdota resume la filosofía de una empresa que nació hace 25 años con dos helicópteros y hoy opera más de 40 aeronaves de ala rotatoria, además de cuatro aviones propios para vuelos chárter, entre ellos un Gulfstream 500 con capacidad para 15 pasajeros.
Helistar fue fundada por Orlando Cabeza Peñaranda, expiloto de la Policía Nacional y apasionado de la aviación, quien vio una oportunidad en el transporte aéreo para el sector de Oil & Gas en Colombia.
Ese nicho fue el punto de partida. Hoy, según la compañía, cubren más del 95% de las operaciones aéreas del sector petrolero en el país y son proveedores de Ecopetrol desde hace más de dos décadas. Con cerca de 400 empleados y bases en El Dorado, Guaymaral y Medellín -además de operaciones en zonas estratégicas solicitadas por petroleras- la compañía consolidó una red que combina logística industrial con aviación ejecutiva.
La segunda generación tomó la posta hace ocho años. Cabeza Abril, de 29 años, no es piloto, pero lidera la comercialización del negocio chárter. Bajo su gestión, la compañía fortaleció certificaciones internacionales como ARGUS y Wyvern, además de estándares de aeronavegabilidad, licencias ATP para tripulaciones y procesos de seguridad operacional.
“En este segmento no se puede escatimar. El avión, el mantenimiento y la tripulación cuestan”, dice.
La cartera de clientes ilustra esa estrategia. Helistar ha transportado a Karol G, Shakira, Maluma, Beéle y a James Rodríguez. Aunque algunas de estas celebridades cuentan con aeronaves propias, en determinadas giras por América Latina suelen apoyarse en operadores certificados, ya sea por mantenimiento programado, disponibilidad o por requerimientos logísticos y regulatorios en la región. La compañía también ha operado vuelos para Donald Trump Jr. en su Gulfstream 500.
El negocio también se ha sofisticado. Las petroleras pueden contratar un paquete integral: helicópteros para operación en campo y aviones ejecutivos para traslados corporativos. La integración vertical fortalece el posicionamiento en un mercado regional que abarca Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
Helistar ya no es la empresa familiar que comenzó con dos aeronaves. Pero conserva el ADN de su fundador: la obsesión por volar bien, según Cabeza. En una industria donde la tentación de competir por precio es constante, la compañía apuesta por una tesis menos popular y más costosa: en aviación privada, la seguridad no es negociable.
El mercado colombiano de aviación privada es competitivo. Además de Helistar, operan compañías como Searca, Flapper, Helicol, Sarpa y Meicer Aviación, que ofrecen desde vuelos ejecutivos hasta operaciones especializadas de helicópteros y taxi aéreo.
A pesar de ello, el segmento también ha estado marcado por controversias regulatorias. En 2024, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) formuló pliego de cargos contra Ecopetrol, Cenit, Ocensa y Helistar por presuntas restricciones a la libre competencia en procesos de contratación de transporte aéreo en helicópteros superiores a $417.000 millones. La compañía ha rechazado los señalamientos y sostiene que los procesos cumplieron estándares técnicos y de veeduría.
Adicionalmente, una denuncia penal presentada por Helicol por supuesto direccionamiento contractual fue archivada por la Fiscalía en agosto de 2025 al no encontrar evidencia suficiente de un acuerdo criminal. No obstante, la firma anunció recientemente que solicitará la reapertura del expediente, manteniendo vigente el debate alrededor de esos contratos.
En qué vuelan los famosos colombianos
La aviación ejecutiva se ha convertido en una extensión natural del negocio para varios artistas colombianos de talla global. En los últimos años, algunos han optado por adquirir aeronaves propias, principalmente de fabricantes estadounidenses y canadienses.

Karol G y Maluma cuentan con aviones Gulfstream G450, uno de los modelos más populares en el segmento de largo alcance. J Balvin vuela en un Bombardier Global 6000, de fabricación canadiense, mientras que James Rodríguez adquirió recientemente un Learjet 60, un jet más ligero, tradicionalmente asociado a trayectos de mediana distancia.

Más allá de la marca, el factor determinante no es la compra sino el mantenimiento. En la aviación privada, el costo más alto no suele ser la adquisición del avión, sino su operación permanente: inspecciones obligatorias, revisiones mayores, tripulación disponible 24/7 y soporte técnico especializado.
Por eso, incluso quienes cuentan con aeronaves propias recurren con frecuencia a operadores certificados para cubrir giras regionales, reemplazar equipos en mantenimiento o garantizar estándares logísticos y regulatorios en determinados mercados.







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