Carlos Guisasola
2026-01-14 23:06:00
Hubo quien, durante la madrugada bajo cero del 15 de enero de 2025, hace hoy justo un año, se santiguó, toco madera o echo mano de algún amuleto antes de subirse a su vehículo para surcar el paseo de Extremadura. Porque aunque oficialmente la megaobra de soterramiento de la A-5 había despertado en otoño (octubre), se desmelenó definitivamente, al reducirse la capacidad de una ruta siempre densa entre los puntos kilométricos 3+300 al 6+250. Doce meses después, muchos de aquellos conductores que temblaron entonces (y no de frío) contemplan la evidente transformación de un entorno de 3,2 kilómetros, donde el esperado pasadizo subterráneo ha cogido cuerpo y afronta su recta final. Ahora mismo hay 1.800 metros excavados, 277.979 m3 de tierra retirada y su losa se encuentra ejecutada al 81,7%.
«El hueco del túnel estará completado en abril», afirma a GRAN MADRID Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, y responsable de la ejecución de la obra. «A partir de ahí quedará por delante un intenso trabajo de pavimentación, habilitar las salidas de emergencia, colocar extractores, configurar los cuartos de instalaciones y el resto de exigencias de una infraestructura de este calado. Pero, digamos, la excavación estará completada para entonces (abril)», abunda, mientras dibuja con papel y boli, sobre la gran mesa de reuniones de su despacho, algunas de las líneas maestras del gran proyecto de la legislatura. Sin duda, el más esperado (y necesario) de todos. El túnel, por cierto, pasará a engrosar la nómina de galerías de M-30, asumiendo su estética y formato, y ampliando una red subterránea que ya era la más amplia de Europa. El nuevo tramo lo gestionará el centro de control de Calle 30 y contará con la cobertura de seguridad TETRA para actuaciones de los cuerpos en caso de emergencia.
La ruta hacia el Paseo Verde del Suroeste, cuya inversión para sumergir el tráfico entre la avenida de Portugal y la avenida Padre Piquer ascenderá a 408 millones de euros, ha vivido numerosos episodios y todo tipo de mutaciones sobre la marcha. También algún que otro imprevisto… «Muchas veces los planos que se reciben son antiguos y, de repente, te encuentras una tubería, cable o algo de fibra óptica. Es un trabajo que no se ve, pero desviar gas, agua, telefonía o servicios eléctricos es bastante complicado». Por poner un ejemplo, cientos de vecinos de la capital (Aluche, Campamento o Colonia Jardín) y Pozuelo de Alarcón se quedaron sin internet al seccionar un cable de fibra óptica de Movistaren el punto kilométrico 9,8. Además, el pasado otoño, se registraron cortes de luz y gas en Aluche y Batán.
La obra serpentea como si del emblemático rally finlandés de los 1.000 Lagos se tratase. Ha ido girando su guion con la eliminación de los 10 pasos subterráneos y el aterrizaje de semáforos (sólo durante la intervención) para el cruce de vehículos. Así, fue necesario habilitar un autobús municipal gratuito para conectar el colegio Divino Maestro con su comedor, ubicado en la otra orilla. También, hubo que reconfigurar el intercambiador de Cuatro Vientos, en sintonía con el Consorcio Regional de Transportes, que hasta agosto no vivió su esperada evolución: recibió más marquesinas para protegerse del calor y la lluvia. El agua ha sido un incómodo compañero de viaje en estos lluviosos 12 meses. «No se han producido retrasos, a pesar de que hubo bastantes precipitaciones cuando la obra se encontraba en pleno movimiento de tierras. Lo más difícil ha sido hacer una obra en una carretera con tráfico abierto por donde pasan más de 80.000 vehículos al día».
Nueva ruta en línea recta
Desde hoy, ese paraje al suroeste de la capital, donde se han llegado a reunir más de 600 trabajadores y 400 máquinas (piloteras, excavadoras, camiones…) trabajando al mismo tiempo, sufrirá una nueva vuelta de tuerca. Esta, eso sí, para aliviar la jaqueca circulatoria. Por ello, el Ayuntamiento de Madrid retoma el trazado original en línea recta de la autovía en el entorno del Parque de Atracciones. Con ese elimina el desvío en curva (baipás) habilitado temporalmente para mantener la circulación durante las obras, liberándose 500 metros en curva.
Vista aérea de las obras de soterramiento de la A-5.
La intervención se realiza en dos fases, entre este jueves y el próximo martes 20 de enero. La primera permitirá que, desde hoy, los vehículos que salgan del túnel de la avenida Portugal en sentido salida puedan avanzar por el nuevo trazado en línea recta desde el punto kilométrico 3+250 al 3+750. La segunda fase se centra en la construcción de un ramal de conexión en superficie de unos 60 metros entre la avenida Portugal y la A-5 para evitar que el tráfico se desvíe por la calle Dante. Durante cinco días, el baipás de Parque de Atracciones únicamente para el tráfico que desde la avenida de Portugal quiera incorporarse a la A5 sentido Alcorcón, que se clausurará definitivamente en la noche del próximo martes día 20.
En el horizonte, aunque ya con la mente puesta en el verano, se divisa otro complicado movimiento sobre el tablero. «Hay que ejecutar la conexión con el túnel de la avenida de Portugal y eso siempre es complicado». Tocará volver a cortar uno de los sentidos, como ya ocurrió durante el pasado periodo estival. «Lo más difícil ya ha pasado», recalca el responsable municipal.
«A la gente le costó creer que íbamos a soterrar la autovía. Incluso cuando pusimos la primera piedra, los vecinos nos recordaban que llevaban 20 años recibiendo promesas», zanja Carabante, marcando el tramo del túnel que mañana, con el derribo de una de las paredes, quedará diáfano. Y todo, ante la atenta mirada del viejo semáforo de Manuela Carmena, souvenir de lo que, hace no tanto, fue el presente de Extremadura. Antes de que concluya el año, los vehículos circularán bajo sus pies.