2026-01-26 15:56:00
El primer mes de este 2026 termina de la misma forma con la que empezó. Si en los primeros días de enero Estados Unidos se “tambaleaba” por la muerte de Renee Nicole Good en Mineápolis a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), desplegado por el presidente Donald Trump; ahora el país vuelve a sacudirse por la muerte de Alex Jeffrey Pretti, un ciudadano estadounidense que este sábado fue reducido y recibió numerosos disparos de agentes federales que acabaron con su vida.
Del mismo modo que ocurrió con Good, la Administración Trump ha salido rápidamente a defender a los agentes de la Patrulla Fronteriza, desplegados junto a ICE, y a justificar su trabajo realizado en Minneapolis para “controlar” las protestas que inundan la ciudad. Y de nuevo, la Casa Blanca ha intentado crear una narrativa en contra de la víctima para justificar la muerte de un civil a manos de esas fuerzas federales, parte del Departamento de Seguridad Nacional, cada vez más cuestionado. En esta ocasión, asegurando que Pretti, de 37 años y enfermero en la UCI del Hospital de Veteranos de Mineápolis, iba armado y suponía una amenaza para los ocho agentes que se encontraban entonces inmovilizándolo.
Kristi Noem, titular del Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, aseguró este fin de semana que el primer disparo se realizó en defensa propia después de que Pretti se resistiera durante la detención. A su juicio, era una amenaza; según Stephen Miller, uno de los asesores de la Casa Blanca, un “asesino” que “intentó matar a agentes federales”. Incluso, horas después de producirse este suceso, Trump compartió en su plataforma ‘Truth Social’ la imagen de una pistola semiautomática de 9 mm junto a varios cargadores que portaba Pretti. Una foto similar a la publicada por el Departamento de Seguridad estadounidense y la propia Casa Blanca en su cuenta de X.
Múltiples vídeos del suceso vuelven a desmentir la versión oficial de la Administración Trump. Las imágenes difundidas por redes sociales y recogidas en los medios de comunicación estadounidenses muestran a los ocho agentes que se encontraban en el momento de la muerte de Pretti inmovilizando a la víctima y retirando el arma momentos antes de que este recibiera el primer disparo. Incluso en las imágenes que recogen los primeros momentos del suceso puede verse a Pretti grabando a los agentes federales junto a otros manifestantes con un móvil en una mano y la otra vacía en alto antes de que uno de ellos le rociara con lo que parece ser spray pimienta cuando intentó asistir a una mujer empujada por los agentes. En un forcejeo lo redujeron y tumbaron y estaban encima de él.
De hecho, Prettí, según el jefe de la policía de la ciudad, Brian O’Hara, tenía legalmente posesión de un arma, con permiso en regla, y en el estado es legal llevarlas. Según denunció O’Hara, agentes federales y los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional impidieron a los investigadores de la policía local acceder al lugar del suceso para recabar pruebas y obstaculizaron las pesquisas bajo un argumento de competencias.
De nuevo la Casa Blanca, que en su día llamó “terrorista” a Renee Nicole Good y la acusó de tratar de atropellar a un agente del ICE, se ha visto envuelta en una narrativa tortuosa con la que trata de justificar las acciones de los agentes federales. Ahora han tratado de definir a Pretti como un “pistolero” que pretendía ejercer la violencia, cuando los vídeos muestran a este enfermero en una actitud completamente alejada de la violencia.
Mientras Trump asegura que la víctima portaba un arma “lista para usar” y carga contra el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, acusándolos de no “proteger a los agentes de ICE” y de impedir a los federales “hacer su trabajo”, las imágenes muestran un episodio donde los miembros de CBP realizan, al menos, diez disparos en menos de cinco segundos, dejando una nueva víctima mortal y sumando tensión a un escenario ya complicado y en el que las autoridades locales tratan de evitar una escalada mayor de la violencia.
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