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Uncover a Hidden Tunnel Linking Campo del Moro and Casa de Campo, Built by José Bonaparte

Uncover a Hidden Tunnel Linking Campo del Moro and Casa de Campo, Built by José Bonaparte

Alfredo Merino
2026-01-20 23:09:00

Actualizado

Han transcurrido 95 años desde que el túnel de Villanueva, conocido también como de Bonaparte, fuese utilizado por última vez para el fin con el que se construyó.

Sucedió en la madrugada del 15 de abril de 1931, cuando la reina Victoria Eugenia, al frente de la atribulada Familia Real española, salió a hurtadillas del Palacio Real por el pasadizo tumbo a su exilio. La víspera, el día que se proclamó la Segunda República, el rey Alfonso XIII huyó por el mismo camino.

Ayer, Patrimonio Nacional presentó la restauración del primer tramo de la histórica galería que comunica los jardines del Campo del Moro con la Casa de Campo, después de un año de obras y una inversión por encima de 400.000 euros, que ha sido sufragada con los fondos europeos Next Generation. El público lo podrá recorrer en el mismo horario de apertura de los jardines.

El proyecto del túnel surgió bajo el reinado de Felipe II, quien quiso unir de manera discreta el Palacio Real con la Casa de Campo. Separaban ambos lugares el Camino de Castilla, hoy Paseo de la Virgen del Puerto, y el río Manzanares. La idea no prosperó hasta comienzos del siglo XIX, durante el efímero reinado de José Bonaparte.

Miedo a ser asesinado

Designado rey de España por su hermano Napoleón, sufrió un miedo cerval a morir asesinado, incluso dentro del Palacio Real. Su obsesión por la seguridad le hizo rescatar el proyecto del túnel, que mandó ejecutar a Juan de Villanueva.

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El arquitecto real diseñó un conjunto articulado en torno a un eje que, desde el centro de la fachada oeste del Palacio Real, recorría una calle arbolada, el túnel y una pasarela tendida sobre los antiguos lavaderos de la Reina, a orillas del Manzanares, para cruzar este por un pontón de madera situado donde hoy está el Puente del Rey.

Se barajan varias teorías del uso que el francés dio al túnel. Unas advierten que no lo utilizó jamás, al abandonar España en 1812, antes de finalizar la obra. Otras afirman que lo aprovechó para escapar del agobio palaciego y refugiarse en la Casa de los Vargas. Sí lo disfrutaron, en cambio, todos los monarcas que le sucedieron. Hasta la llegada de la Segunda República.

Acceso al túnel desde los Jardines del Campo del Moro.J. BARBANCHO

En 1931 el túnel fue abierto a los madrileños, al mismo tiempo que la Casa de Campo. Durante la Guerra Civil, la galería se utilizó como depósito. Tras la contienda fue clausurada hasta los 60, cuando se abrió para pasar al Museo de Carruajes. Desde los 80 ha permanecido cerrado.

La rehabilitación ha recuperado el aspecto que tuvo hace dos siglos, incluyendo sus dimensiones originales. «Se ha respetado la materialidad de la obra de Villanueva. Hemos recuperado la bóveda de cañón, con su proporción de uno a uno», explicó ayer sobre el terreno María Corzo, jefa del Departamento de Arquitectura de Patrimonio Nacional.

El túnel tiene una longitud de 56 metros de largo, por 5,60 metros de ancho y la misma altura. Estas dimensiones indican que se construyó con el fin de que pudiera ser cruzado en carruaje. Aunque escasa, se ve que la distancia se consideró excesiva para el uso monárquico.

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«Se han sacado a la luz la fábrica interior de ladrillo macizo, el zócalo de granito de una vara de altura (83 centímetros), se han limpiado y rejuntado los sillares de granito y sellado las fisuras. También se ha recuperado la rocalla del acceso de los jardines, añadida posteriormente a Villanueva», señaló la arquitecta técnica, Ana Jerez.

Un túnel de 44 metros

Patrimonio Nacional concluye de esta manera los 44 metros del túnel que gestiona. En su final, y al otro lado de una verja metálica, está la parte tutelada por el Ayuntamiento de Madrid, que todavía no está restaurada. Son otros 12 metros que desembocan en una amplia sala.

La Corporación ya procedió a su rehabilitación en 2016, durante la construcción de la M-30, y supuso la destrucción de la embocadura y la estructura primitiva de esta sección. La solución que los arquitectos dieron al desaguisado descontextualizó por completo la infraestructura.

Hoy se abre una simple puerta en el talud entre el Paseo de la Virgen del Puerto y Madrid Río. Al otro lado, una escalera desciende al nivel original, donde se extiende una sala -de 330 metros cuadrados y 7 metros de altura- que da acceso a las salidas de emergencia de la autopista subterránea y a la parte del túnel ahora felizmente rehabilitada. En el suelo, una línea señala el eje longitudinal de la galería con la inscripción Eje Bonaparte.

Patrimonio Nacional y el Ayuntamiento han acordado abrir el túnel a la ciudadanía, que incluye un centro expositivo del vestigio. El Consistorio quiere hacerlo coincidir con el fin de la restauración de la Casa de los Vargas, prevista para 2027, año del quinto centenario del nacimiento de Felipe II, precisamente el primero que ideó construir este túnel, que dentro de un año podrán disfrutar todos los madrileños.

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